viernes, 27 de enero de 2012

¡¡¡ QUIERO DORMIR !!!

Premio para la madre de un bebe que nunca haya pensado en esta frase ¡Quiero dormir!

Yo soy una dormilona nata. O mejor dicho era. Dormia mis 10 horas diarias los findes y las que podia durante la semana. Durante el embarazo, el sueño me vencía cada día. Yo creo que mi cuerpo estaba durmiendo todas las horas que sabia que luego no podria dormir.

Pero fue nacer mi hija y ... se acabó el descanso. Dicen que cuando damos a luz se nos dispara algo en el cuerpo que nos hace aguantar despiertas lo imposible, dormir una hora y que nos siente como cinco. Y debe ser verdad porqué sino, que me expliquen como aguanté el primer mes durmiendo a trompicones, máximo 2 horas seguidas y los ratos que podia arañar durante el resto del dia.

Por desgracia no pude dar el pecho y las madrugadas se me hacian imposibles. Mi marido se iba a dormir sobre las 22h, ya que al dia siguiente tocaba madrugar. Yo me quedaba con la peque dándole su cena, su primer bibe de la noche de muchos. Con suerte, antes de las 12 se me quedaba dormida pero yo ya me habia puesto la alarma para despertarme a la 1 y darle su 2º cena. Luego tocaba repetir el procedimiento a las 4am, si no nos dormíamos las dos (pero en ese caso, ella se despertaba a las 4:30 para reclamar su temprano desayuno) y cuando mi marido se despertaba sobre las 5 am, nos encontraba a las dos intentando dormir hasta las 7am. Brutal. Y todas las madres pasamos por lo mismo. Y lo superamos. Y a la mayoria le entran ganas de repetir. Asi que ... ánimos para las futuras mamis, que no es tan terrible.

Con suerte empezará a coger el ritmo de sueño antes de los 2 meses y ya podreis volver a dormir 5 horitas seguidas. Eso sí, el cansancio, no se cuando se va porqué a pesar de dormir razonablemente bien, mi niña ya tiene 8 meses y creo que nunca en mi vida habia ido tan agotada. Y no es consuelo que hoy sea viernes por la tarde ya que ella todavia no entiende de horarios y lo único que sabe es que a partir de las 6:30 am, si se despierta, los papas le darán su desayuno. Bueno, igual sí que hay una diferencia. Y es que en vez de quedarse media hora atada en la trona despues del desayuno o tumbada en su alfombra, papa y mama le traerán juguetes sin música (que no queremos que los vecinos nos echen) y se pondran a jugar con ella en el suelo hasta que el sueño nos venza a los 3 y antes de las 9 de la mañana, volvamos a estar todos de nuevo en la cama. ¡Por fin ha llegado el fin de semana!

lunes, 23 de enero de 2012

LOS LOQUIOS: TRUQUIS PARA NO MANCHARNOS

Si somos de las que estamos acostumbras a los tampones, esto de llevar compresas súper gigantes y pensar que puedes mancharte en cualquier momento es un mal sueño. Os digo mi truqui por si os puede servir. Para las primeras semanas, compraros en la farmacia un rollo de compresa de algodón y no el paquete de compresas que no se si vienen 15 o 20. El gasto al final igual va a ser un pelín superior pero iréis más tranquilas y sobre todo, más limpias y seguras.
Cuando abrí el paquete de compresas que le habían dado a mi marido en la farmacia aluciné. Son súper pequeñas! y se supone que con los loquios manchamos más que con la regla!. No sabia que haria en cuanto naciera el bebe y tuviera que empezar a utilizarlas. Ya me veia poniendomelas de 2 en 2.

En cambio la primera noche en el hospital, la enfermera de turno me trajo un rollo gigante de compresa, me dio unas tijeras y me dijo que fuera cortando según lo que necesitara, que me tapara de arriba a abajo y encima que la hiciera doble. Es decir, que no hace falta que te pongas dos compresas, una enganchada a la otra y con el riesgo de que se muevan por el medio y lo manches todo. No. Te cortas el tamaño que quieras. (O sea que igual te cortas 60 cm para que no traspase nada). Es súper útil de verdad!. Yo la única pega que le encontré fue el precio. Es caro, sí, pero le vais a sacar mucho más provecho y no iréis con miedo de mancharos por la calle. (Si tenéis suerte como yo, en el hospital ya os darán el 1º rollo). Por lo general no lo suelen tener en las farmacias, lo han de pedir y os la traen de un día para otro. Si no queréis gastar mucho, podéis compraros 1 rollo y 1 paquete de compresas en la farmacia. Coged el rollo para los primeros días, que manchamos muchísimo y dejad el paquete para los últimos días.
Por cierto, yo me tiré sangrando casi toda la cuarentena. Asi que eso de que sangras solo 2 semanas ... será para las afortunadas.

TRUQUIS PARA PREPARAR LA CANASTILLA (2º PARTE)

PARA LAS MAMIS

Aquí no voy a explicar que para cargar menos, mejor coger sobres de champú y gel de baño (esos que cogemos en los hoteles...). Tampoco os matéis mucho en ir bien peinadas porqué con la cabeza apoyada gran parte del día en la almohada, el pelo no luce su mejor momento. Mejor llevarlo limpio y recogido que queda más bonito. Pero con el resto de nuestra presencia sí que podemos hacer algo.

Como sabía que vendría mucha gente a verme al hospital, me fui de compras a buscar un camisón bien chulo, pero que fuera anchote. Casi 40€ que me costó!. Craso error. El camisón era ancho, sí, pero con lo gorda que me sentía a las pocas horas de parir, el camisón no hacía más que reducir mi autoestima. Me quedaba tan arrapado que me dio vergüenza ponérmelo incluso delante de mi marido hasta pasado un mes, que es cuando ya te ves gordita, como de 4-5 meses, pero estas más presentable. Eso sí, a fecha de hoy, me queda genial! 

Suerte que mi madre no es primeriza y me había metido en la maleta 3 camisones súper feos, los mismos que ella llevó cuando nacimos mi hermano y yo, pero que eran súper anchos, comodísimos y que me quedaban genial (salvo porqué eran quicos).  Por tanto os recomiendo que os llevéis un par de camisones bien anchos (si os habéis comprado alguno mientras estabais embarazadas, ya tenéis una cosa menos en que pensar). Yo es que no gasté en ropa de dormir de embarazada. Llevaba los pijamas de mi marido. Y si volviera a quedarme embarazada haría lo mismo. Paso de gastarme 30-40 € en un pijama que solo voy a lucir en el hospital.

TRUQUIS PARA PREPARAR LA CANASTILLA (1º PARTE)

LA PARTE DEL BEBE

Después de la primera clase de Pre-parto, me entraron las prisas por hacer la canastilla para el hospital. Que si ranitas, arrullo, gorrito, manoplas, un peluche para que no duerma solito, pañales,... La comadrona nos había facilitado una lista de todo lo que era obligatorio llevar al paritorio, tanto para el bebe como para la futura madre. No sé cuantas veces hice y deshice la bolsa ya que quería ponerlo todo bien ordenadito por si era mi marido quien se había de encargar de darles todo a las enfermeras. ¡No iba a ir mi hija desconjuntada a las pocas horas de nacer! 

Un truqui que leí en una revista y me fue de maravilla: (sirve igual si nuestros retoños se van de colonias, ni que sean 2 noches)
Coged bolsas de plástico (a mí me gustan las de la frutería porqué son transparentes) y poned toda la ropa de cada cambio en una bolsa. Y si fuera de cada bolsa ya ponéis un número mejor.  Es decir, en cada bolsa ha de haber la camiseta de batista, el body o ranita con camiseta, un conjunto de ropa (suéter y pantalón), los guantes y el gorrito. Y si la abuela del retoño le ha hecho peucos, pues también. Así irá bien guapo para las visitas. 

Es súper práctico que venga la enfermera a llevarse al bebe para cambiarlo y decidas darle la bolsa nº 3 porqué vienen a verle las abuelas y son las encargadas de haber tejido ese conjuntito. O llega la noche y mejor la bolsa 5 que es ropa súper fea y no sabes ni quien te la ha regalado.

Recomiendo que el nuevo padre se vaya llevando la ropita sucia ya para casa porqué a menos que hayáis ido al hospital con una súper maleta medio vacía, no sé que pasa que el día que sales del hospital tienes tantas cosas que no sabes cómo cargarlas. Vamos, que parece que te hayas ido un mes de vacaciones! Y si encima os han regalado un súper ramo ya ni os cuento!. Nosotros necesitamos 2 personas para llevarlo hasta el coche!. Eso sí, era precioso y cualquiera lo dejaba en la capilla del hospital!.

martes, 10 de enero de 2012

ESTRES EN NAVIDAD

Año nuevo, propósito nuevo. A ver si consigo escribir al menos una entrada al mes en este blog. Una a la semana estaría mejor pero cuando trabajas y tienes un bebe, tienes tan poco tiempo libre, que lo prefieres gastar durmiendo y recuperando fuerzas.

Es curioso como nuestra perspectiva de una fiesta como la Navidad puede cambiar solo con el hecho de tener un hijo. De hecho, si tenemos la suerte de estar embarazadas en Navidad, ese año también puede ser muy especial si todo a nuestro alrededor está tranquilo. La familia te mima un montón, vas por las calles paseando tranquilamente con una sonrisa de oreja a oreja viendo las lucecitas e imaginándote que la Navidad siguiente tu bebé alucinara cuando vea la decoración navideña. Además puedes comer un poco más de la cuenta que con el peso que llevas ganado, nadie lo notará. Eso si, como te des un atracón al mediodía, los ardores de estómago no te dejaran vivir esa tarde! Pero no pasa nada por coger una neula más o un bombón de chocolate.  

Y llega la feliz primera Navidad. Lo que tendrían que ser unos días tranquilos en familia, disfrutando de vacaciones quien las tenga, se convierten en un ajetreo total. Que si hemos de comprar regalos, pensar donde comemos cada día, con quien se queda el bebe si la guardería está cerrada por vacaciones, hacerle una foto con Papa Noel o el rey de turno. Y también hemos de buscar en la agenda un hueco para ir a ver lucecitas, que seguro le encantarán. Y como no, la cabalgata de reyes. Aparte el día 31 a ver si conseguimos darle una uva con las doce campanadas. Y falta organizar la cena de Navidad con los amigos o compañeros de trabajo con amigo invisible incluido. Estrés Total.

Al final, pasas de las colas para hacerle la maldita foto entregando la carta, las luces no las disfruta porqué se pasa el tiempo durmiendo en su cochecito, no tienes ganas de comer fuera de casa por todo lo que implica: coger comida, pañales, cremita, juguetes, ropa de recambio,... Aparte, si no comes en casa, olvídate de la siestecita que nos pegamos todos después de la papilla de frutas. Total que llega el día 31 y estas que te mueres de sueño a las 10 de la noche y te vas a dormir sin escuchar las campanadas. Eso si, como el bebe no perdona, de madrugada tocará despertarse para darle su primer desayuno del día y del año. Menos mal que la cabalgata la aguantó bastante bien, pero si llega a ser un poco más larga... la liamos! Fue acabar el desfile, meterla en su cochecito de nuevo y a los 2 minutos ya estaba durmiendo. Angelita!  

Decidido. El año que viene, pasamos de todo el mundo y nos vamos a nuestro rollo. De hecho estamos pensando en desaparecer del mapa literalmente por unos días. Así no habrán comidas de compromiso ni corridas con el coche para recoger regalos por todas las casas. Que las vacaciones son para disfrutarlas y no para tener ganas de volver al trabajo y con ello a la normalidad de nuestra vida.

viernes, 6 de enero de 2012

ESOS KILITOS DE MAS....

Durante el embarazo vamos ganando peso y todo el mundo nos va diciendo lo guapas que nos estamos poniendo, que bien que crece el niño, tu tranquila que en el momento de parir entre el niño y la bolsa pierdes 6kg, que si te cuidas después del parto te quedarás CASI igual que antes, ...  

Aun así, al principio cuando se me empezó a notar la barriga y la gente no sabía si estaba embarazada o comiendo más de la cuenta, reconozco que me dio rabia. Me dolían los comentarios "se te nota la barriguita" "Ui, pues esto no es nada. Espérate que ya verás cuando estés en la recta final".

Recuerdo un mes antes del día X, ir a mirarme algún pantalón de verano porqué hacía calor y solo tenía pantalones de pana de embarazada. Me puse a buscar el más barato porqué para 4 semanas que me quedaban como mucho.... “tu tranquila que de aquí a que recuperes la figura, lo vas a amortizar" (comentario de la dependienta). Y qué razón tenía! Que buen uso le hice durante todo el verano! Y lo fresquita que iba.

Me cuidé, sin saltarme ni una sola comida, para no ganar más peso del que tocaba (al final fueron casi 14kg), me atiborré de fruta y verdura cuando me entraban ataques de hambre, pescadito hervido y ensaladas cada día,  y pocas veces sucumbí a comer más dulces de lo normal. Y eso que en Navidad cayeron turrones, bombones y algún pastelito. También me dio por tomar muchísimas vitamina C. No es que yo quisiera pero mi cuerpo no paraba de pedirme tomates y kiwis.  

Pero claro, no dejan de ser 14 kg. Y el día antes de ponerme de parto, me dio por comerme todo lo que me ponían delante. Adiós a la dieta: berenjena rellena de verduritas con jamón, mi frutita, un helado, ahora un croissant con jamón dentro, otro helado, un plato de pescado, otra vez fruta,... A la hora de cenar, yo pensaba que no me cabria nada más y vaya que no, cené más que nunca. No sé como no llegué a reventar. Suerte que los dos días siguientes no probé casi bocado!  La verdad es que tendría que haberme esperado que el final estaba cerca porqué parecía una bulímica en busca de comida por todas las tiendas del centro de mi ciudad. Supongo que el cuerpo es sabio y te hace coger grandes reservas ya que durante el trabajo de parto lo último que quieres es comer entre contracción y contracción.

Mi primera noche como mamá, me miraba la barriga y no entendía como podía ser tan grande: pero si la niña ya ha nacido!

A las dos semanas de parir, me encontré con un vecino que me dijo, "Ostras, si pensaba que ya había nacido porqué como oigo un bebe llorar por las noches... Pero ya veo que a ti todavía te queda un poquito. De 5-6 meses estarás, ¿no?"

Cuando iba a las tiendas a mirarme ropa, yo ya pasaba de las dependientas y afirmaba que sí, que estaba embarazada.

Pero no desesperéis. Entre el agotamiento de los primeros meses, la falta de sueño, los paseítos por el parque para que se duerma, y los bailes en casa en bracitos para que deje de llorar.... antes de acabar la baja maternal casi habreis recuperado vuestro peso, que no significa la figura. No sé porqué pero en mi caso, a pesar de marcar menos la báscula que antes del embarazo, seguía luciendo una tripita de embarazada de 2-3 meses, bastante fácil de esconder la verdad sea dicha. Y es que los expertos nos dicen que no desesperemos. Que al año, estaremos estupendas otra vez.

Y para la que no haya conseguido recuperar su figura para entonces, ánimos que con el trajín del día a día de ir a trabajar y a la guarde, os acabáis de poner estupendas en dos días.

Y si no, pensad en que preferís: ¿recuperar vuestra figura de antes o tener esa preciosidad de hijo a vuestro lado?